8M CCP pone el acento en la justicia y en su respuesta ante la discriminación de la mujer

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                      8M "Derechos, justicia y acción para todas las mujeres"

 
06/03/2026.- ¿Sabías que las mujeres solo disfrutan del 64 % de los derechos legales que tienen los hombres?
¿Que en muchos países violar no depende del consentimiento?
¿Que el matrimonio forzado de niñas sigue siendo legal en 3 de cada 4 países?
¿Que la brecha salarial está permitida por ley en casi la mitad del mundo?
 
Sí. En pleno siglo XXI, la desigualdad persiste, amparada por leyes y con respaldo judicial.
 
En el Día Internacional de la Mujer, desde Confederación de Cuadros y Profesionales (CCP) reafirmamos nuestro compromiso con la igualdad ante la ley y con una justicia sin discriminación. Porque la conclusión a la que llegamos es inequívoca: las leyes pueden cambiar vidas, pero sin justicia no hay igualdad.
 
CCP quiere subrayar que una democracia no se define solo por sus leyes, sino por cómo escucha a quienes reclaman justicia y cómo responde cuando falla.
 
Por eso, este domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer 2026, el lema impulsado por ONU Mujeres es tan claro como urgente: derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas. Un lema al que CCP se suma subrayando que  “los derechos no se sostienen solos: necesitan leyes que los reconozcan, tribunales que los defiendan y una sociedad que no mire hacia otro lado. Ese es compromiso de todos y todas”. 
 
Desde CCP nos unimos al llamamiento global para que “sean eliminadas las leyes discriminatorias, sistemas judiciales que fallan a las mujeres y normas sociales que siguen limitando su libertad y su seguridad”. 
 
El avance es posible: el 87 % de los países ya cuenta con leyes contra la violencia doméstica y más de 40 han reforzado en la última década la protección constitucional de mujeres y niñas. 
 
Sin embargo, CCP insiste en que la ley no basta. La persistencia de normas sociales discriminatorias —como la estigmatización, la culpabilización de las víctimas y el miedo— sigue bloqueando el acceso a la justicia y permite que incluso los casos más graves, incluido el feminicidio, queden impunes. A ello se suman barreras cotidianas como el coste, el tiempo, el idioma y la desconfianza en las instituciones.
 
Según alerta la ONU, solo la reforma del derecho de familia y su aplicación por los Tribunales de Justicia ha permitido, desde la década de 1970, que más de 600 millones de mujeres accedan a oportunidades económicas al reforzar derechos sobre matrimonio, divorcio, propiedad y herencia. Cuando estos derechos pueden reclamarse, aumenta la capacidad real de salir del maltrato, asegurar vivienda, generar ingresos y reconstruir proyectos de vida.
 
La historia demuestra que cuando las mujeres avanzan, avanza toda la sociedad. Y cada avance, tiene un nombre y una historia.
 
Una de ellas fue la jurista Ruth Bader Ginsburg, quien antes de convertirse en jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos llevó a los tribunales casos -como Califano v. Goldfarb y United States v. Virginia- que desmontaron leyes discriminatorias. 
 
En España la igualdad ante la ley no siempre estuvo garantizada. 
 
Gracias a la determinación de Clara Campoamor, en 1933 las mujeres pudieron votar por primera vez en España. 
 
Sin embargo, no consiguieron la capacidad jurídica plena hasta 1975, cuando la jurista María Telo, en 1975,  impulsó la reforma del Código Civil de 1889 y acabó con la desigualdad institucionalizada. 
 
El artículo 14 de la Constitución Española de 1978, que proclama que todas las personas son iguales ante la ley, nació de la persistencia de María Teresa Revilla, la única mujer de la comisión constitucional, y quien impulsó el reconocimiento expreso de la igualdad jurídica.
 
El precio de exigir derechos
 
El derecho puede ser una herramienta de transformación pero también un arma de opresión.
 
Malala Yousafzai desafió al extremismo defendiendo el derecho de las niñas a la educación. Intentaron silenciarla con violencia; respondió con más voz y más lucha, convirtiéndose en referente mundial.
 
Mahsa Amini, cuya muerte tras ser detenida por la policía de la moral en Irán por llevar el velo “de forma incorrecta”,  encendió el grito de “Mujer, vida, libertad” y simbolizó la lucha por los derechos de millones de mujeres. La respuesta del régimen fue brutal: represión, detenciones masivas y ejecuciones vinculadas a las protestas. 
 
En muchos países, defender derechos humanos sigue costando libertad, seguridad y, a veces, la vida.
 
Como recordó Clara Campoamor: “La libertad se aprende ejerciéndola.” La Justicia también.
 
                                                                                                                 María José Fraile Monte 
                                                                                                                 Secretaria de Igualdad y Conciliación de CCP                                                                                                                
 

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